¡Mira cómo levitan!

Y si hoy cuando salgas a la calle sientes un irrefrenable impulso hacia el vuelo. No lo dudes. Pega un salto y elévate. Está ocurriendo. El amor da alas a tu vida.

Me encanta ver como levitan. Sonrío con ganas, desde el corazón, cuando veo a alguien verdaderamente enamorado.

Es como la frase de “El apartamento”: “Yo era un naúfrago entre ocho millones de personas, hasta que un día, vi pisadas en la arena y la encontré a usted”.
Es como la sentencia de la peli , cuando dice que sabes que verdaderamente te gusta alguien porque te hace sentir como David el gnomo, “siete veces más fuerte”.

Es como el pensamiento que permanece “cosido a tu almohada” como dice la canción, cada noche y que no desaparece a la mañana siguiente, continúa imborrable porque forma parte de ti, es eterno. La selección onírica ordena mente y alma. El despertar suele ser fluido y clarividente. Si permanece es porque realmente ha de estar.

Y todo ello, ese sentimiento de estar enamorado, el que te hace llorar y reír a partes iguales, el que te hace ver el mundo con gafas de colores según el día: negro, marrón, rojo,… al estilo de la gran Audrey desayunando delante del cristal de una joyería.
Todo ello, es sentirse alado. Levitando. Más allá de las circunstancias y el medio. Volcado en la alegría y la tristeza, en el sentimiento ambivalente, en la variable dirección señalada por una rosa de los vientos que gira a toda velocidad.

La conclusión tiene mucho que ver con el gusto de pasear descalzo por el interior del alma del ser amado. Impulso para vivir, para dar el gran salto, para volar.

De modo que hoy te propongo un experimento, hoy cuando salgas a la calle, abre bien los ojos si miras bien, si observas, reconocerás los seres alados, enamorados.
Disfruta de la visión que ofrece el amor, guárdalo como un tesoro, como la energía que te da fuerzas en el devenir diario.

Levitar por amor  es saber que eres capaz de mejorar mi día, con tan sólo acordarte de mí, de pronunciar mi nombre. Estar seguro de que, estés donde estés, hagas lo que hagas, si tú susurras yo te oigo.

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