Juntos recibiremos a la primavera, ¡qué ya llega!

A veces somos felices por lo mínimo. Un simple encuentro fortuito ya sea con un recuerdo, una canción o una persona nos sumerge en un estado de plenitud que no por casual es menos satisfactorio. Esta sensación no tiene explicación, ni falta que le hace. Es única y especial, porque probablemente es sólo tuya. Una vivencia del mismo acontecimiento, de esa causalidad a la que me refería, es diferente según la visión, la sensación, el corazón.

Muchas veces he pensado sobre esto. Escuché hablar de una serie de televisión titulada “The affair” que utiliza precisamente esta técnica narrativa: cada episodio cuenta la misma historia desde dos puntos de vista, el de sus dos protagonistas. Así lo que para uno supone algo importante para el otro es un instante pasajero, viven lo mismo pero de diferente manera. El análisis que realiza “Código cine” sobre esta producción televisiva es más que interesante, en él habla de una teoría de la Comunicación denominada teoría de los Efectos Limitados, donde cada individuo selecciona de la realidad aquello que le interesa y esta selección está sometida a las características propias de cada persona (hábitos, educación, entorno social, sentimientos…). El artículo dio todo un aldabonazo en mi caja de resonancia y a ello se sumó otra idea científica que conocí recientemente: el efecto Doppler.

El efecto Doppler tiene que ver con la cercanía o la lejanía de dos personas y la onda sonora que se produce entre ellas, aumenta o disminuye según la distancia. Me dio por pensar que este efecto, en sentido figurativo, también tiene una perspectiva subjetiva, como ocurre con las vivencias de las personas. Y la distancia a la que soy capaz de escucharte es probablemente diferente a la que tú me escuchas. Por una extraña razón, yo te siento cerca, cada día. Se trata de un padecimiento que sufro desde mi más tierna infancia: hipersensibilidad.

Soy hipersensible. Lo que para ti no es más que un error sencillo para mí supone un mundo. Lo que tú consideras un hecho pasajero para mí es una cuestión que reflexiono y a la que doy vueltas sin parar. Lo que para ti no es más que un encuentro casual para mí es un hallazgo que hará que mi sonrisa, mi forma de ver la tarde, mi perspectiva de ese día cambie para siempre, forjando un recuerdo que tejerá, una vez más, un hilo de la memoria minucioso y permanente en el fondo de mi alma.

Es una cuestión de ser. Vivir todo con tanta intensidad que, a veces, duele. La frecuencia de la onda con la que te escucho es cercana y precisa, da igual donde estés, donde te encuentres. La caja de resonancia interior que llevo conmigo hace que todo pese, y no a partes iguales precisamente.

La hipersensibilidad, con la que un buen amigo me definió hace tiempo, tiene sus ventajas y sus desventajas. Valoras más todo aquello que ocurre pero también le das más importancia a cómo sucede.

Vives cada nube, cada árbol, cada cielo como si fuera el primero. Hoy comparto contigo esta sensación especial. La caja de resonancia se abre para ti, cada paso de mi día será diferente porque lo viviré contigo, cerca o lejos, sabré que juntos recibiremos a la verdadera primavera. Que ya llega.

 

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