Las amapolas bailonas

(No lo dudes también la marea tiene flores. Bahía primaveral.
Matsuo Batsho)

Definitivamente, abril no es mi mes favorito. Mis sentimientos apartecen al descubierto, exaltados por la falta de luz solar. La tristeza y la nostalgia encuentran su escenario favorito en el entorno de nubes grises, en el ambiente lluvioso, echando la capota a la alegría e inundando mi rostro de lágrima a la menor. Es abril un mes más sensiblero que sensible, rota la duda en torno a mí, de forma constante. Ahora sí, ahora no. Y la decisión se torna utopía en medio del amasijo ruinoso que conforman mis ideas. Quiero escapar al pesimismo pero la realidad me devuelve un túnel cerrado, sin ventanas, donde soy un elemento borroso y desdibujado, Sí, no es mi mes favorito. Soy la gota de agua, con reflejos del revés, a punto de caer, luego pero nunca.
Mis aviones de papel, hojas dobladas con esmero que me hace ascender, son las pequeñas compensaciones que encuentro en mi camino. Vivificador y repleto de esperanza, el sencillo vuelo hacia lo eterno viene de la mano de las ínfimas rendijas por donde escapa la luz, breve indicio que me alumbra y señala el camino de la claridad y, por tanto, de la sonrisa.
Son los instantes de amapolas bailonas, cuyo rojo intenso me recuerda la pasión por la vida, en contraste con el verde que me invita a beber el agua del tiempo con delicadeza, con retornada ansia de querer, de entregarme, de amar cada momento que será valioso recuerdo a guardar en los bolsillos del alma, por si hiciera falta. Es el surco que trabajo con esfuerzo, consciente de que un día la semilla que ahora siembro crecerá y recogeré el fruto de la ilusión, el resultado de mi impulso, la recompensa por la espera.
Ahora sólo queda sumergirse en la leyenda, evitar el desfallecimiento, volver los ojos a la vida que se esconde en las miradas que nos rodean. Bucear en el mar que ofrecen los demás, bordear la bahía de arrecifes y buscar la playa donde, al fin, estaremos a salvo. Lejos de la desilusión, a kilómetros de la confusión, bajo el inmenso azul que nos invitará a buscar, una vez más, diminutas compensaciones.

IMG_20160414_085740

This entry was posted in ARTÍCULOS. Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s