La varita mágica de Camelot

¿A dónde irán los sueños cuando se cumplen? Que hermosa transformación se produce cuando lo deseado llega, cuando conseguimos las pequeñas grandes metas que nos planteamos cada día. Cuando rondaba los diecisiete encontré, por caprichos del destino, a personas que desprendidas del camino establecido buscaban algo mejor. Y esto era lo que compartíamos “todavía no habíamos encontrado lo que estábamos buscando”, parafraseando a U2. Buscábamos y soñábamos. Hace unas semanas lo entendí todo. ¿Qué teníamos en común gente tan diferente? Los sueños y la seguridad plena de que algún día conseguiríamos nuestro objetivo. De este modo, el que quiso ser médico consiguió ejercer como tal, el que soñó con ser bombero ahora vigila para que no se extienda el fuego por los montes, los que decidieron dedicar su vida al servicio de los demás lo hacen desde distintos frentes ya sea como maestros, camioneros o periodistas. Los hay que han viajado por el mundo, que han conseguido a base de mucho esfuerzo tener su propia casa o el coche que siempre habían querido. Y en el plano emocional, muchos encontraron el amor de su vida y ahora ven crecer a bellas criaturas que replican su capacidad de seguir soñando. De modo que una corriente de satisfacción circulaba por mi interior cuando comprobaba como uno a uno los sueños de mis amigos, los míos propios, se habían ido cumpliendo, quince o veinte años después. Y eso me hacía feliz.

No todo se hizo realidad. Por supuesto, la vida ofrece una de cal y otra de arena. No todo se cumplió, carecemos de la varita mágica de Camelot. Pero nuestra seguridad en que con esfuerzo, trabajo y constancia lo conseguiríamos nos hizo fuertes y lo logramos.
¿Y ahora qué? ¿Dónde han ido los sueños cumplidos? ¿Seguimos soñando? ¿Seguimos teniendo pequeños grandes objetivos? Pienso que sí. La capacidad de soñar, además de ser hereditaria, es permanente. Muchas veces me sorprendo rondando la tierra de los sueños, al estilo de la Dama. La superación no tiene límites.

Por su puesto, esta reflexión me lleva a pensar en las miles de personas que por circunstancias, por mucho que se esfuerzan, por más que lo intentan, no logran alcanzar lo que buscan, ya sea llegar a una playa o huir y encontrar un nuevo futuro en tierras lejanas. También pienso en los sueños no buscados, que aparecen como oportunidades a lo largo de nuestro camino y que, por qué no, también representan una posibilidad de vida (ver “La vida que te espera” con guión de Elvira Lindo y Javier Cámara como protagonista). Pero estos pensamientos insurgentes vienen a reforzar la teoría de que “a sueño cumplido, sueño puesto” y que, estemos donde estemos, siempre debemos pensar en que algo nuevo y mejor puede cambiar nuestra vida.

Contar con el don de soñar es un privilegio. Tener a mi lado gente con esta inmensa capacidad es más que un lujo. Reencontrarme con ellos fue, ante todo, un placer.

Tarea para hoy: piensa en un sueño cumplido, siente la felicidad de haberlo conseguido, agradece el logro y, una vez puesto a salvo el sentimiento, ¡sigue soñando!

starsinhereyes

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One Response to La varita mágica de Camelot

  1. manuelbelda says:

    Sigamos soñando.
    Buenos días.

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