Cultivar el alma

Sólo el que tiene puede compartir y multiplicarse. De donde no hay no se puede sacar, dice el dicho popular. Y es cierto, para dar algo hay que tener. Y para que algo bueno, puro y único crezca en nuestro interior debemos sembrarlo, cultivarlo con cuidado y tener la suficiente paciencia como para esperar a que crezca.

El ritmo de crecimiento, de ese paisaje interior que sembramos cada día, varía según las épocas y los estados de ánimo. No siempre podemos compartir alegría si realmente no la sentimos. De manera constante, es imposible repartir comprensión o actitud de escucha, si nuestro corazón va a mil por hora y ni siquiera contamos con espacios para percibir atentamente lo que pasa en nuestro interior.

No podemos pedir a nuestro campo que esté igual siempre. Somos humanos y esto no es una ciencia exacta. Si bien la esencia de lo que somos permanece y el terreno bien abonado y fértil siempre está ahí, existen ratitos de sequía, heladas nocturnas y otras variaciones climatológicas que provocan escasez, aridez e incluso hecatombes, más o menos permanentes. ¿Qué hacer ante estas situaciones? Como no siempre depende de nosotros lo suyo es esperar a que escampe pero lo principal, siempre lo mejor, es encontrar la raíz del problema y proponer a tu alma posibles atajos y soluciones. Es verdad que este año no llueve, pues habrá que coger la regadera o inventarse un riego por goteo sentimental a base de lectura, música, conversación, silencio, meditación, paseo, rezo o llanto, …, cualquier hábito o costumbre que sepamos que pueda ser útil para alimentar nuestro fértil campo y hacer crecer la semilla de la esperanza, la ternura, la paciencia, la comprensión, la alegría, la sinceridad,…, en definitiva todas esas cualidades que pueden caracterizarte, que muchas veces compartes pero que a veces escasean no por propia voluntad sino porque es así y nada más.

Hoy riega tu alma. Cultiva lo bueno que hay en ella. Arranca las malas hierbas. Confía. Vislumbra el rincón florecido y espera a ofrecer el fruto del verano que vendrá. Seguro.

flowered-heart

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