SIN ALHARACAS O LA IMPORTANCIA DE LOS PEQUEÑOS GESTOS

Cuaderno de Palabras

Me gusta la palabra alharacas, término de nuestro castellano, resquicio de nuestro pasado árabe, cuya h intercalada escapaba a mi praxis ortográfica (¡hasta ahora!). Viene a significar “extraordinaria demostración o expresión con que por ligero motivo se manifiesta la vehemencia de algún afecto, como de ira, queja, admiración, alegría, etc.”. Hay personas que, ya sea de forma natural o artificial, llevan en el bolsillo docenas de este tipo de demostraciones, con las que  envuelven cada uno de sus actos y acciones. Estas personas nunca pasan desapercibidas, se hacen notar. Logran que cada paso que dan, por muy insignificante que sea, tenga repercusión casi mundial. A veces incluso, necesitan ese reconocimiento exterior para reconocerse, para comprobar que siguen siendo ellas mismas. La razón de esta forma de ser o de esta actuación ocasional (porque también puede ser una forma de comportamiento temporal) viene dada por múltiples causas, escondidas en el interior de su alma. Estas motivaciones van desde el relleno de un vacío, ausencia de seguridad, orgullo desmesurado o, lo contrario, la falta de autoestima. Para estas personas todo esfuerzo será en vano para evitar caminar sin alharacas si no atajan la cuestión profunda que las inquieta y domina.
En otro tipo de personas la palabra alharaca ronda pero no termina de entrar o encajar. Son amantes del gesto sencillo sin boato. Acarician con la mirada, facilitan el camino con la sonrisa y logran que cada uno de sus pasos sea importante para ellos y para los demás por la naturalidad y el estilo con que los practican. Pasan desapercibidas, pero sin ellas nuestra vida sería mucho más difícil. Se vierten en nuestro interior, como fina gota de lluvia, hasta calar hondo sin que apenas hayamos percibido su presencia. Son los magos de los pequeños gestos, del apoyo necesario en el momento oportuno, de la constancia hecha presente. Van por la vida pisando la tierra suavemente. Para percibirlas es preciso poner atención y ser sensible a la belleza interior que brota de cada pequeña gran alma que nos tiende la mano. Doy gracias, cada día, por tener cerca gente que me rodea y que vive “sin alharacas” externas, repartiendo su magia a través de la sencillez que aportan los diminutos grandes gestos.
La próxima vez que veas una de estas personas, sonríe, ofrécele tu mano, mírale de frente, que se sepa descubierto y valorado, que comprenda que agradeces su presencia, porque sin ella tu vida, sin lugar a dudas, no sería lo mismo. ¿A cuántos encontraré hoy?

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One Response to SIN ALHARACAS O LA IMPORTANCIA DE LOS PEQUEÑOS GESTOS

  1. Preciosa tu reflexión y, debo decírtelo, muy bien escrita. No sé cómo haces para rebuscar entre la multitud de palabras que nos ofrece el diccionario y escoger siempre la que refleja exactamente lo que quieres decir. Y, lo más importante, plasmarlo en un texto agradable de leer. Enhorabuena, amiga, y gracias por estas pildoritas con las que nos regalas y haces reflexionar.

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