Cuaderno de palabras: quicio

Existe una leyenda urbana que dice que en caso de terremoto uno de los lugares más seguros es el quicio de una puerta, un espacio protegido y lejano al centro de cualquier salón o habitación. Quicio es la parte de la puerta en que entra el espigón quicial o bisagra, el lugar donde se mueve y gira. Son habituales las expresiones: “me sacas de quicio”, en el sentido de exasperar, “estar fuera de quicio”, como algo que está fuera de orden o lugar, y “salir de su quicio”, como algo que se sale fuera de lo normal.

A mí la palabra quicio me recuerda inevitablemente a la obra de Alonso de Santos “Fuera de quicio”, escrita en 1987 y ambientada en un manicomio de Ciempozuelos. Tiene como protagonistas a Rosa, Antoñita, Antonio y Juan. Dos años después de su estreno. Uno de los pocos grupos de teatro que ha habido en la isla, “Esperpento”, la puso en escena y recorrió con ella diversos pueblos de la provincia, llegando incluso a participar en Festivales. Recién llegada, la participación en este grupo como hermana de uno de los actores y ayudante técnica, me hizo conocer de cerca lo que era la verdadera pasión por el teatro. Hoy, veinticinco años después, recuerdo ese verano inolvidable y las frases míticas de esa obra de teatro como si fuera ayer. (“Tu madre, tu madre, tu siempre con tu madre”, o “Terapia ocupacional, lo llaman”). También, por supuesto, recuerdo a los locos enamorados por Thalia, que me permitieron vivir una experiencia increíble. Doy gracias por esa ocasión única.

Al margen de ese episodio teatral, preludio de más que vendrían después, con Feria incluso de por medio, quicio es también un lugar. Es el último espacio en el que apoyarse, reclinar la cabeza y esperar. No entrar, ni salir, pero estar presente. Si alguien se encuentra en el quicio, no se puede cerrar la puerta. Si te veo en el quicio, no quiero cerrar la puerta. Me quedaré aquí, entre el sí y el no. Siendo consciente de que puedo entrar o salir. Quicio es un recuerdo bonito. El lugar donde imagino, el espacio donde te recuerdo, el punto exacto donde se desbordan los sentimientos que surgen en manantial inacabable. Me quedaré en el quicio, a salvo del terremoto que provoca tu presencia,  con tu imagen nítida y clara,  y mientras, hoy como hace 25 años, … Berlín es una fiesta.
quicial

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