La frágil e insoportable levedad del tiempo

Un reciente artículo de Gonzalo Torné, titulado “Exijo mi presente”, me dio pie a reflexionar, una vez más, sobre la historia y la intrahistoria, cómo son vividos por cada uno de nosotros los acontecimientos que se denominan “históricos”. El mencionado artículo se complementaba con una reseña a una página Web titulada God’s Eye View, donde se representa cómo debió verse el Paraiso, el diluvio universal o incluso la crucifixión de Jesús. La página en cuestión es esta: htttp://www.gluesociety.com/art/godseyeview ). Que las nuevas tecnologías puedan hacernos atravesar la barrera del tiempo no me causa sorpresa o impresión. Hoy en día hay aplicaciones y Webs para todo en esta infinita tela de araña sin límites. Sin embargo, esta idea sí me dio pie a pensar en cómo me asomo a la ventana de la actualidad, qué implican en mi vida los hechos que ayudan a avanzar a la Humanidad, que ofrecen cambios, ya sean pretendidos o no, que revolucionan el engranaje de esta maquinaria de la que formamos parte, lo queramos o no.

¿Qué acontecimientos históricos recuerdas? ¿Qué hacías cuando sucedieron? Algunas veces rememoras hechos mínimos de tu vida personal porque se enmarcan dentro de un punto reseñable en la línea del tiempo de tu país o del Mundo. Otras veces es al contrario, recuerdas noticias, que no tendrían por qué ocupar sitio en tu memoria, porque sucedieron cuando algo importante estaba ocurriendo en tu vida. Ejemplo, ya mencionado en alguna ocasión, hace ahora justo 25 años, mientras yo cambiaba mi lugar de residencia de la gran capital a la isla en la que resido, Arantxa Sánchez Vicario ganaba un Roland Garros. Nunca olvidaré ni la fecha, ni el día, ni la hora. Y si como decía Terenci Moix, “la memoria traicionera se hace cómplice del tiempo y todo lo borra”, siempre puedo tirar de hemeroteca y confirmar que fue un 10 de junio de 1989. Otro ejemplo, días antes del nacimiento de mi primer hijo, el cielo de ciudad capital resplandecía de colores como consecuencia de las luces de un concierto. Desde el hospital donde nacería, dos días después mi bebé, sólo podía intuir la presencia de Mike Oldfield en la pequeña ciudad de provincia. Ocurrió un 9 de julio de 1999.

Con todo ello quiero expresar la relatividad del peso de los hechos denominados históricos en cada uno de nosotros. Lo que para unos es importante para otros no lo es. Lo que vivimos de manera intensa por nuestra profesión, creencia, opinión política, ubicación,…, para otros puede no significar nada, ser un hecho más que no ocupará ni un solo byte en su memoria interna. Ya sé que hay hechos que todos recordamos por lo que supusieron para el Mundo (el 11M, el 11S,… ) y, sin embargo, la forma de vivirlos cambia y varía en nuestra propia y personal franja temporal, por mucho que se empeñe el Gran Hermano al estilo Orwell, el Ojo que todo lo ve. Como dice una canción de mi artista favorito: “Somos levedad” y no hay más.

(“Como tú, necesito soles que giren para alumbrarme. 
Que hagan brillar lo bueno que pueda haber en el alma.“)
Manolo García
g19(Fotografía procedente de culturacolectiva.com )

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One Response to La frágil e insoportable levedad del tiempo

  1. Pilar says:

    Como me ha gustado este de hoy¡¡¡
    Un beso

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