Trust me

Nos educan para ser desconfiados. El instinto protector de las madres y padres invita a la desconfianza. Desde pequeños escuchamos frases como “No te fíes”, “Desconfía y acertarás”, “Sí, muy bonito pero tú por si acaso…”. Sentencias que calan hondo en todo viviente creciente. Como progenitores intentamos que nuestros hijos sean capaces de desplegar una película protectora, al estilo de Violeta la hija de Los Increíbles, con el firme propósito de que nadie les haga daño. Nos encantaría que crecieran en una burbuja donde siempre brillaran las estrellas (el sol siempre brilla en televisión, cantaban los ochentenos AHA). “Ten cuidado no te hagas daño…”, “No lo pruebes por si acaso…”, “Lo hago yo por ti…”. Y en medio de este firme propósito de protección, instinto básico y admisible por otro lado, olvidamos que enseñar a confiar es también otro de los elementos imprescindibles en la educación y que las equivocaciones conllevan el acierto de la comprensión de lo que puedo o no puedo hacer, lo que debo o no debo llevar a cabo, el error lleva consigo la experiencia y de ella nace en muchas ocasiones el aprendizaje.

La confianza en las personas es un don que todos debemos llevar en la maleta. Necesario para viajes tan increíbles como la amistad o el amor. Si no confiamos en un amigo, prácticamente a ciegas, si no nos fiamos, no estamos siendo del todo sinceros al abrir nuestro corazón, al prestar y compartir lo único que realmente tenemos disponible: nuestro interior, lo que somos. Si no nos entregamos abiertamente en una relación con otra persona, cerrando los ojos y sabiendo ciertamente que unos brazos nos esperarán tras el vacío, si esto no ocurre es que no confiamos, no amamos lo suficiente, no queremos lo necesario.

Privar de la confianza por miedo al fracaso es un error. Sólo si nos caemos tendremos la oportunidad de intentar y conseguir levantarnos más grandes y reforzados, tendremos la ocasión de crecer. Riesgo inevitable.

La experiencia de confiar en el otro y de ofrecer confianza es un privilegio extraordinario. Saber que siempre hay alguien al otro lado cuando hablas en la oscuridad, que la entrega es absoluta, es una posibilidad única de rozar la felicidad con la punta de los dedos.

Toda confianza conlleva un compromiso. Comprometerse con alguien, un amigo, un amor, es una responsabilidad. Sin embargo, todo esfuerzo tiene su recompensa y en el caso del sentimiento que nos ocupa es tan grande, que debes vivirlo para comprobarlo. Imposible de traducir en pocas palabras. Prueba a confiar.

Trust me.
images

This entry was posted in ARTÍCULOS and tagged , , , , . Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s