EN ESTÉREO, POR FAVOR

Me salieron los dientes de la radio al lado de un Revox y dos platos Technics. Grabábamos en cinta de bobina abierta y utilizábamos cuchilla y celo para lograr el corte que nos interesaba insertar en la noticia que redactábamos con sumo cuidado, “hasta que se agoten las fuentes” era la consigna de la maestra en la Facultad, “hasta que no haya más gente a la que preguntar”. Grabábamos el material en magnetofones, más o menos pesados, y yo aún conservo cintas que guardan voces de personas, algunas ya desaparecidas. Sus voces están ahí, sus sonidos permanecen.

En México, un sonidero es una persona que se dedica a poner discos en programas de radio o eventos más o menos públicos. Hay un programa en Radio 3 que se llama precisamente así “Sonideros”. En mi opinión todos somos sonideros, palabra encantada y encantadora, sembramos y recogemos, sonidos. Como los antiguos Revox de mi etapa radiofónica inicial, grabamos en nuestro interior las voces de los demás y es ahí donde permanecen acurrucadas, “amonadas como las liebres”, que decía Faustino, un enfermo parapléjico que conocí con diecisiete años. Pero estaba yo con las voces, los sonidos de los demás que recopilamos a lo largo de nuestra vida, cada cual el suyo, cada uno diferente. Cajas de resonancia andantes, sonidos que suenan distintos según quién y cómo los oiga. Voces interiores.

Como un tesoro guardo las voces de mis abuelas, y sabría diferenciarlas entre un millón. Su textura, su color, su tono, su acento, su ritmo,… Recuerdo las voces de mis amigos, ¡algunas tan características! Asimilé la voz de mis padres desde el vientre interior y su presencia me ha acompañado toda la vida. Hay unas voces que se recuerdan más que otras, por lo que han significado, por el tiempo que han estado a tu lado, por lo supuesto y lo sentido. También hay voces que guardamos, aunque no se lo merecen, de manera involuntaria, para lo bueno y para lo malo.

Hay veces que una sola palabra pronunciada por alguien te renueva y levanta el ánimo. Hay voces necesarias.

Tú voz, sonido que extraño y necesito. Me pido cuarto y mitad, en directo, por teléfono, … en vena. Por dentro y por fuera. En estereo, por favor.

B77

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