La foto del calendario

Creo que nunca antes me había ocurrido. Parezco como el jefe de taller que, enamorado de la chica de abril que enseña sus cueros en el calendario, decide anclarse en el mes equivocado para el resto del año. No hay vuelta atrás ni hacia delante. Soy incapaz de pasar página y ver la imagen que corresponde al mes de julio. En mi caso, me quedo con junio. Y no, no es un almanaque de los de “pintado con boca” o “pintado con pie” ni tampoco un Pirelli o un calendario de la Caja, siempre tan reclamado, no. Desde hace años vivo vidas de película cada mes y disfruto con las imágenes de “pelis” antiguas que me ofrece la estampa de la pared, ahora Paul Newman, mañana Audrey Herpburn pasado, tal vez, Marilyn o el genial Brando, ¡qué guapo Marlon!

Este año en junio, la foto del calendario ha recogido una instantánea única y difícil de olvidar. El memorable beso de Marcello Mastroinanni y Anita Ekberg en “La Dolce Vita” de Fellini. No se ve el contexto de la Fontana de Trevi, ni tampoco el ajustado vestido de la bella o el impecable traje del galán. No. Sólo se vislumbran dos rostros cercanos, fusionados por la boca en el momento, tal vez, más apasionado de los vividos a través del celuloide. Apenas se distingue cuando comienza uno y cuando empieza el otro, mordisco de locura, impulso irrrefenable e insatisfecho, pérdida del control, eternidad en blanco y negro bañada por el líquido prohibido que salta las barreras del “aquí no se puede” para adentrarse en el ámbito del “todo es posible”. Ese beso es puro deseo mostrado sin pudor, captado por una cámara hace más de cincuenta años, permanente por siempre impreso en el papel y en nuestros corazones. Dulce vida.

Me pregunto ¿quién no ha deseado un beso así, dado o recibido? ¿me cuestiono por los besos dados y ofrecidos? Cierro los ojos como lo hacen Anita o Marcello  y me transporto a mundos nunca antes conocidos, en expedición continúa a los brazos de la persona imaginaria que tal vez espera a la vuelta de la esquina. O tal vez no, quizá sí que haya sentido antes un beso apasionado como el de la conocida Fontana. Todos deberíamos vivirlo.

Superaré, sin lugar a dudas, el obstáculo a la hora de arrancar la hoja del calendario. Guardaré en mi interior por siempre el instante mágico entre la diosa sueca y el atractivo italiano. Cambiaré de mes y seguiré el rumbo que la vida me tiene marcado, seguramente con la imagen de otra película en blanco y negro que, de nuevo, me hará soñar. De nuevo.

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One Response to La foto del calendario

  1. He leido La foto del calendario | Pandora Noviembre con mucho interes y me ha parecido util ademas de bien redactado. No dejeis de cuidar este blog es bueno.

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