Cuaderno de palabras: alfaguara

Siempre me ha parecido realmente hermosa la palabra alfaguara, aunque muy pocas veces me he detenido a buscar su significado. Alfaguara significa manantial, una fuente de la que surge mucho agua, de forma abundante e incluso violenta. Alfaguara proviene del árabe alfawwára y este  su vez del árabe clásico fawwara. De modo que una vez más, nuestra lengua se presenta como un crisol de culturas, donde es posible encontrar testimonio de todo lo que ha vivido nuestra pequeña y reciente civilización, incluidos los ocho siglos de presencia árabe.

La lengua es un ejemplo de vida que palpita, que no está inerte, que brota como manantial creciente y fluye a lo largo de nuestra existencia. Nosotros mismos acrecentamos cada día, o al menos deberíamos hacerlo, nuestro volumen de palabras, adaptando la oferta a la circunstancia especial que estamos viviendo. Incluyendo la jerga de los que nos rodean en función del destinatario, transmitiendo el conocimiento necesario en el foro técnico al que sin pretenderlo nos hemos incorporado, explorando los campos de la educación y el sentimiento si se diera la ocasión. La lengua, nuestra lengua, no sólo ha variado a lo largo de las centurias, espejo creciente de la evolución de nuestra comunidad. Las palabras que brotan de nuestro interior, como alfaguara en mitad del desierto, también se crean y se recrean salpicando las orillas, refrescando nuestra boca, saciando nuestra sed de cultura, sumergiéndonos en el charaiz del conocimiento para demostrarnos que lo que una vez supimos nunca fue nada y que el todo es de infinita magnitud para quien abre la ventana de la curiosidad a la ignorancia.

Siento verdadera predilección por las palabras que en mi idioma tienen origen árabe. Encierran en si misma todo aquello que pretendemos negar, que tenemos un pasado y origen común, que los vestigios de otra cultura continúan presentes en nuestra vida. Tomo como ejemplo, la palabra alfaguara, pero me vienen a la memoria otros términos igualmente interesantes: acequia, alquitara, alacena, jara, nenúfar, ronda, sorbete, zagal…

Y sobre todo la palabra almíbar, que es una mezcla en su origen y significado. En determinadas ocasiones la realidad a mordiscos resulta mucho más fácil de interiorizar si viene cubierta de azúcar. El tono dulce de tus palabras puede llegar a ser almibarado, ¡qué imprescindible verter en tu oreja palabras melosas para impregnar el camino de la ternura adecuada y pisar el suelo suavemente! Me encantan las personas que saben bordar con discreción y sin hacer ruido el espacio oportuno para que tú te sientas cómodo, seguro y sereno. El almíbar puede hacer que los hechos retornen relativos, que sobrevueles por encima de las nubes, que la sonrisa regrese a tu rostro.

Hoy vierto almíbar en tu oreja y te lleno de dulzura para que tus pasos broten en alfaguara repentina con la fuerza necesaria para sobrevivir… dulcemente.

AGUA

Diccionario de palabras españolas de origen árabe

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