LA PERFECTA DECLARACIÓN DE AMOR

Código genético musical. Pablo Milanés.

Vi a Pablo en concierto directo. Nunca había oído hablar de él, pero uno de mis primos mayores insistió en ira verlo y allí nos presentamos, con apenas quince años y la curiosidad a flor de piel. Era un polideportivo con nombre de río que aún existe en la gran ciudad. Mi recuerdo es una mezcla de ilusión y disfrute. Lo pasamos bien. Cantamos, nos levantamos de nuestros asientos e, incluso, nos dejamos mecer por su voz melódica, aterciopelada, de color único y tono perfecto.

De Pablo sabíamos poco. Mi primo nos había dicho que Milanés era cubano, cantautor y que llevaba muchos años cantando. A continuación nos preguntaba: “Pero, ¡cómo!… ¿no lo conocéis?” “Pues, no”, contestábamos al unísono. En mi casa se escuchaban otros autores cantantes, eramos más de Serrat y de Aute. No lo habíamos oído, no sabíamos quién era, pero nos apuntamos porque siempre, como ahora, nos ha gustado sumarnos a cualquier iniciativa por extraña que fuera.

Aquel día de concierto escuché la más bella declaración de amor que se ha escrito nunca. Creo que si vives enamorado, si te enganchas a la única respuesta que realmente merece la pena, el amor, las palabras de Pablo Milanés en esta canción son perfectas. Hoy, muchos años después de mi hermoso y acertado descubrimiento, quiero recordar contigo este tema longevo y profundo, al tiempo que te hago una petición: piensa en una persona que ames hasta el extremo, a la que dedicarías esta canción. Piensa en esa persona y hoy, una vez más, renueva tu amor descubriéndolo con un diminuto y a la vez sencillo detalle: un largo e intenso beso, una rosa a media tarde, unas palabras susurradas al oído…. El efecto refrescante será inmediato, te lo aseguro.

Como decía John Lennon y recordaba Andie Mcdowell en “Cuatro bodas y un funeral”: “El amor es la respuesta, y tu lo sabes muy bien”.

Mi soledad se siente acompañada, por eso sé que a veces necesito tu mano, eternamente tu mano.

Cuando te vi sabía que era cierto, este temor de hallarme descubierto, tú me desnudas con siete razones. Me abres el pecho siempre que me colmas, de amores, de amores, eternamente de amores.

Si alguna vez me siento derrotado
renuncio a ver el sol cada mañana
rezando el credo que me has enseñado
miro tu cara y digo en la ventana

 

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