Splash o lanzarse a la piscina

Sentimientos ambivalentes cuando veo un telediario, mezcla de pena y vergüenza ajena. De lágrima fácil, he llegado a sentir ganas de llorar. Vergüenza porque las noticias de corruptelas y chorizos han sustituido a las desgracias del mundo, de la guerra y la muerte se ha pasado a la crónica judicial, parte bélico del estado crítico de la nación. El periodismo ha perdido el rumbo. En su columna del “debo hacer” tiene que escribir con letra clarita aquello de: repasar las características imprescindibles en una noticia – apuntes Redacción Periodística I- Y mientras el repaso llega, sigo llorando (simbólicamente claro) mientras escucho la frase Simpson por excelencia de fondo: “Me aburro”, con el tonillo inconfundible de niños medio criados a golpe de mando. Cada vez se me hace más cuesta arriba ver el telediario, la oposición interna en la audiencia familiar es bárbara y lo que me ofrece el busto parlante es penoso y vergonzoso, … ¡total! Que el informativo televisivo se ve en mi hogar a ratos y de manera descabalada, ahora los titulares, mañana tres noticias seguidas, ¡queda los deportes que esto sí que es interesante! (crónica gossip de los jóvenes, un tal Ronaldo ha cambiado de peinado, a Messi le duele la rodilla, un futbolista kamikaze es noticia durante toda una semana. En mis tiempos se daban los resultados, ahora se hace play-back sobre lo que dice un personaje sentado en el banquillo, tal vez incluso sobre lo que piensa. Lo dicho, crónica rosa que roza el amarillo en cantidad de ocasiones).

Entre tanta noticia sin sentido, entra la monarquía europea al hospital (privado desde luego), en Inglaterra el diagnóstico es gastroenteritis, en España hernia discal, el caso es que no deja de resultar paradójico que ambos monarcas se encontraran unidos por la circunstancia hospitalaria en un espacio temporal similar. A mi entender es simbólico, viene a ser algo así como un reflejo de la opinión general sobre la institución, que cada vez se encuentra más debilitada, donde incluso los muy monárquicos celebrarán  con tarta el 14 de abril, día que a mi entender este año formará parte de los informativos  ¿o no? O tal vez no, porque como ya he dado a entender el reflejo de la realidad de la caverna es cada vez más oscuro, las sombras no se distinguen y cada vez más se parecen a un todo absoluto donde impera el desconcierto y la falta de creencia propia, últimamente ya no creemos en nada ni en nadie. Y a pesar del estado grave y gravoso de la cuestión, seguimos sin comprometernos, sin protestar, nuestra crítica es de barra de bar o de parque, continuamos sin lanzarnos a la piscina aunque nos encante ver zambullirse a los demás, buena prueba de ello es la cuota de pantalla o share del programa “Splash” con picos de más del 40 %. Increíble pero cierto. O los que nos dirigen lo están haciendo muy bien o los problemas no llaman a la puerta de nuestra casa o nos encanta cerrar los ojos y bucear en otros mares más tranquilos o estamos hartos de tanta noticia y queremos continuar tranquilamente como si no pasara nada.  ¡Vaya! Un día de estos me dar por hacerme ácrata.

water splash

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