La velocidad del amor

Código genético musical: “Hotel Luna” de Suzanne Ciani

En mi código genético musical, ese que te determina y que conforma tu ser, que te define y marca para el resto de tus días, en mi código hay un álbum que significa mucho más que música, que va más allá de lo percibido y se adentra en los sentimientos, en tu alma y te hace volar. Ese álbum tiene un nombre y se llama : “Hotel Luna” ¿Su autora? La inconfundible Susan Ciani, la compositora y pianista estadounidense, uno de los pesos pesados de la llamada música New Age, que tan de moda estuvo en el fin del siglo pasado.

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Ciani, por supuesto, sigue escribiendo y teniendo éxito, pero fue en los primeros años de la década de los 90 cuando alcanzó las más altas cotas en el mundo de la música electrónica. Por esta época, precisamente, Ciani entró en mi vida y puso la banda sonora a un momento de revolución y cambio muy, muy especial, el lanzamiento de mi persona en todos los sentidos.

En 1991, Susan Ciani amanece al mundo con “Hotel Luna”, disco que he llevado en el bolsillo de mi corazón durante muchos, muchos años. Ha sido la banda sonora de un gran número de mis programas radiofónicos durante décadas. Recomiendo su escucha pausada, saboreando los sonidos, comprobando que la imagen del mundo es mucho más agradable y especial con una música de fondo como esta.

Hace unos días, escribí que mi canción de amor favorita se llama precisamente “La velocidad del amor” de Suzanne Ciani. Para mí lo simboliza todo, incluye en su interior el sentimiento recién descubierto, la pasión e intensidad de un beso y sobre todo una pregunta:  ¿Cuál es la velocidad del amor?

La respuesta la tenemos nosotros mismos. La velocidad del amor varía en función de cómo nos sentimos, cómo recibimos y cómo damos, cómo nos entregamos, … La velocidad viene determinada por nuestras decisiones. A veces es un torrente que fluye con prisa, salvaje y agreste. Otras es un mar de calma, a la espera de la tempestad. A menudo, es el río que nos lleva con un destino incierto a un paso moderado al que no debemos acostumbrarnos. La velocidad del amor se imprime con el crecimiento personal del sentimiento, algo que puede o no depender de nosotros mismos. Yo diría que hay un tercio de aportación propia, otro de circunstancia y una última porción de irracionalidad que nadie puede controlar, que carece de explicación por mucho que nosotros tratemos de entenderlo.

He aquí “The velocity of love”, tema musical con el que deseo pintar tu mañana de color de esperanza, de verdad, de cariño, de amistad y pasión. Besos mil.

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