La alegría de vivir

El extraordinario Jesús Ordovás, eternal flame de Radio 3, explicaba hace unos días en el programa matinal de Ángel Carmona que la música Pop es “la alegría de vivir”, así resumía el contenido de su último libro en el que compila un buen número de opiniones sobre este género en España. Me quedé con la frase y, desde entonces, anda dando vueltas en mi interior buscando respuesta (es lo que tiene plantearse interrogantes sobre lo divino y lo humano a todas horas, ¡con la qué está cayendo!). El caso es que las palabras del locutor de “Diario Pop” calaron y abrieron la espita de la cuestión, un tema que no entraña dificultad bajo mi punto de vista. Me conformo con poco y trato de amarrarme a cualquier madero en el río de la vida para ver su aspecto positivo y simplemente flotar. Sin embargo, ayer masqué esa alegría ante una manifestación casi exultante de un colega de pluma y blog al que encontré por la calle. Acababa de aterrizar, como quien dice, recién llegado de La India y Nepal. Su forma de describir lo qué había visto, el contenido de su viaje, me pareció tan nítida como una fotografía, tan real como palpable, tan alegre… masqué su alegría, y lo digo literalmente ingerí su desbordamiento interno y comprendí su mensaje por cómo lo exponía, por lo qué contaba y, sobre todo, por cómo lo sentía. Su mensaje estaba repleto de pasíón, rezumaba la alegría de vivir, la que él había sentido al realizar el viaje de su vida. (¡Gracias Manuel por compartirlo!).

Tras la conversación, entendí muchas cosas. No es tan importante lo que vives sino cómo lo percibes. La relatividad del absoluto aburrimiento, de la decepción, de la desesperanza, del desencuentro… circulan en el mismo vagón de carga. En el tren de la vida, es más útil y mejor ascender al volumen de pasajeros, asomarse a la ventanilla y simplemente disfrutar con el paisaje, sea llanura o montaña, estés en Tierra de Campos o en Pancorvo. Es posible que la velocidad nos impida detenernos pero de nuestra mirada, de la forma en que nos asomamos a la ventana de la vida, depende nuestra perspectiva y por tanto, nuestra alegría de vivir. Sólo hay que abrir los ojos y aprender a mirar con entusiasmo. Al hacerlo, la mano de nuestro hijo será mucho más cálida. El olor matinal a café resultará una invitación a despertar. La rama del árbol será una posibilidad de ascenso a las nubes. Una canción encontrada cuando menos lo esperas será el envoltorio perfecto para un día que no por cotidiano deja de ser único, que no por corriente deja de ser especial. Lo dicho, ¡miremos!

This entry was posted in ARTÍCULOS and tagged , . Bookmark the permalink.

One Response to La alegría de vivir

  1. Pilar says:

    Alguien me decía hace poco que Madrid, New York, eran ciudades donde le gustaría vivir pero para VIVIR con mayúsculas.
    No pregunté que era VIVIR para él.
    Intento VIVIR cada día. Sé lo que es añorar lo corriente, lo cotidiano, lo aburrido
    porque de la noche a la mañana has dejado de poder hacerlo.
    Lo dicho: Miremos¡ Y vivamos cada momento como lo que es: Algo único.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s