Y PORQUE NO SABÍAN QUE ERA IMPOSIBLE … LO HICIERON

Dudé durante todo el día. Como es habitual, fui fiel a mi máxima: dudo luego existo. Pregunté a unos y a otros sobre la conveniencia o no. Comparé opiniones. Sopesé los pros y los contras. Y hasta el último instante estuve a punto de no llevarle a ver aquella película. Trece años es una edad bisagra, pensé. El momento oportuno para todo y poco conveniente para todo lo demás. Con trece años te haces miles de preguntas, a menudo sin respuesta. Con esa edad, lo que puede parece blando para unos es duro para ti. Finalmente, accedí a mi impulso inicial y mi hijo estuvo a mi lado viendo la que para mí es y será siempre una película “inflexión”, de esas que se te quedan grabadas, para bien, en un hueco del alma: “Lo imposible”.

Como sabéis cuenta la historia de una familia en el tsunami asiático del año 2004, una de tantas familias del mundo. Cuenta también el gran lazo que puede existir entre una mamá y su pequeño. Me impresioné y lloré mucho durante toda la proyección. ¿Sabéis quién estaba a mi lado para consolarme, agarrarme la mano y darme besos? Él, “mi luz, mi corazón, mi pajarita, mi creyón…” como dice el genial Pedro Guerra. Y cuando salí del cine vi a mi niño de otro modo, comprendí que más allá de sus trece años hay una persona que, cada vez más, piensa por sí mismo, lucha cada día con sus miedos e inquietudes, siente y observa lo que gira a su alrededor con la visión de lo nuevo, comprende lo que me pasa y dialoga conmigo, aún sin saberlo, está ahí, a mi lado. Para mí, fue todo un descubrimiento.

La película me abrió los ojos en este sentido.  Tendemos a infantilizar a los adolescentes. Los hacemos muy grandes para unas cosas y muy pequeños para otras. La justa medida es muy difícil de conseguir, pero nuestro esfuerzo ha de ir orientado a equilibrar la balanza. Si fuera posible … si es posible. María, con su espíritu íntegro y su voluntad extrema, con su amor infinito hacia los suyos, lo hizo, tal y como nos narra una película especial  más allá de la catástrofe y del milagro.

Definitivamente, sigo creyendo en la frase: Y porque no sabían que era imposible… lo hicieron.

¿Tú no?

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One Response to Y PORQUE NO SABÍAN QUE ERA IMPOSIBLE … LO HICIERON

  1. telerox23ubdtv64 says:

    Grande, Rebe, como siempre. Grande la reflexión y enorme la suerte de tu hijo por tener la madre que tiene. Mi niño, con sus tres años y medio también tiene una madre “llorona” y cuando a veces me da la mano y me dice: “tranqui, mami, no pasa nada” me da lecciones de madurez. Olé por ellos. Y a ti, gracias, por la reflexión y por guiar a tu hijo por la senda de la madurez y la confianza. Ánimo

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