El momento de tu vida

Tu trayectoria vital también puede traducirse a un lenguaje matemático cifrado, lleno de signos de + y – . Ahora sumo, mañana multiplico, esto me divide y me parte hasta el alma, aquello resta puntos en mi camino al objetivo final. Hay un máximo común denominador, que resulta ser aquello que te caracteriza, tus virtudes y tus defectos. Y también se cumplen ciertas reglas, a pesar de que tú muchas veces lo ignores, como aquello de que el orden de factores no altera el producto final y que es lo mismo sumar de arriba abajo, que de abajo arriba. Total que si tuviéramos que traducir por ejemplo un día  de tu vida cotidiana el reflejo de lo que te ocurre sería una operación matemática de extraordinarias dimensiones con tendencia hacia el infinito. Pero, aunque algunos no lo crean, la vida no tiene términos exactos y en muchas ocasiones la traducción a signos se hace imposible, a veces reina el caos, para bien o para mal.

El orden caótico se aviene cuando pierdes el control de la situación. Esta pérdida puede tener un origen externo, por ejemplo la ausencia de un ser querido, o interno, llega un momento en que necesitas una revolución, un cambio. El orden caótico, aunque parezca paradójico, es posible. Puede ser negativo y doloroso, viene a romper tus esquemas y te hace reorientar la brújula. Pero también puede ser positivo, como por ejemplo cuando llega el amor a tu vida, conoces a una persona e inmediatamente te sientes atraído por ella, rompe las operaciones encadenadas que tenías previstas, los paréntesis de sumas y restas y genera un mar de números imposibles de ordenar. Como buen naufrago numérico, no tienes ni idea de hacia donde nadar pero sabes que siguiendo los designios de tu corazón alcanzarás lo que buscas. Todo sucede por algo, todo tiene un porqué aunque nuestra limitada mente no alcance a comprenderlo. Hasta el caos ocurre porque ha de ser así, es el orden caótico, y la ocasión de tu vida, nunca hay que desaprovecharla.

Bienvenido sea el caos, tal vez el mañana será perfecto y podrá volver a traducirse en símbolos y en signos, pero en este instante ruge el viento e intento controlar las olas. Cuando lo consiga sabré que, con toda seguridad, seré más grande. Es la ocasión de mi vida, el momento caótico oportuno. Este es el día de la revolución.

El título de la canción que acompaña a esta reflexión es “The time of my life”, me gusta traducir la palabra “time” como el momento de mi vida, la ocasión de mi vida, entendida como aquella que nos hizo grandes, con la que crecimos y aprendimos a ser lo que somos. Todos tenemos un momento especial como este.

(Dedicado a Adelaida que a partir de hoy es un poco más grande)

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