PREPAREMOS NUESTROS COLCHONES

Admiro a las marcas que son capaces de mantenerse en la primera fila del mercado ignorando el paso del tiempo. Un buen ejemplo es “Cola Cao” que en esto del marketing ha sido siempre un genio y lleva desde 1945 en primera línea de la playa de los desayunos españoles, marcando tendencia además en materia publicitaria.

Me recuerdo desde siempre cantando su canción emblema, la del Negrito,  que por cierto es la reina de los karaokes en días de fiesta. Recuerdo haber leído los ingredientes de la fórmula mágica del cacao instantáneo y soluble en unas cajas de lata que tenía mi abuela en la cocina y que utilizaba a posteriori para almacenar harina, garbanzos y otros productos. En el listado de ingredientes siempre me llamaba la atención aquello de “colamalteados”. Y desde que era una niña, todos los veranos, se regalaba con el pack de tres kilos un objeto increíblemente original, cada vez más sofisticado, desde una baticao manual a una eléctrica, pasando por baquetas que suenan al golpear el aire o un micrófono (para cantar su famosa canción).

El regalo de este año supera todas mis expectativas, lo de la complejidad lo dejan a un lado y se apuntan a la palabra de moda: austeridad. Y es que este año la marca estrella de los desayunos de miles y miles de niños y no tan niños, regala con su pack de tres: ¡una hucha! Bien pensado, somos austeros y además ayudamos a serlo. Mensaje subliminal: ¡Niño, guarda los euros del domingo a buen recaudo que mañana los necesitarás! Los genios del marketing de Cola Cao, además de subirse al carro de la crisis, lo hacen de una manera muy especial. La mayor parte de los que rondamos la cuarentena tuvimos en nuestras casas una hucha metálica, que funcionaba con cuerda, le ponías la moneda y la Ratita Presumida que barría la puerta de la casita o el esqueleto de turno se encargaban de hacerla desaparecer con un simple movimiento de hueso o escoba. El mecanismo es idéntico en la hucha que regalan los del cacao. Por tanto, los de cuarenta o cincuenta que son los que le compran el desayuno a los niños o los que siguen tomando Cola Cao porque lo han hecho toda la vida, se sentirán muy nostálgicos cuando vean un aparato ahorrador similar al que tenían cuando eran pequeños. Crisis y nostalgia ¡estupenda combinación!

Niño ahorra por tu cuenta, no gastes. Papá, mamá preparad vuestros colchones, porque el dinero desaparecerá de la circulación en breve y, cada vez está más comprobado, que lo de los bancos no es la panacea que nos habían contado. Y yo que creía que para que un circuito funcione tiene que circular la gasolina, o el agua por las turbinas. Pues no, dicen los que saben y mandan, que será mejor cerrar el grifo. Yo por si acaso preparo mi colchón, como mi bisabuela, o mejor… ¡me voy a la tienda a por mi Cola Cao!

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