EL PASADO QUEDÓ ATRÁS

Mi amiga del alma se acordará de ello. Había un solo ejemplar en la pequeña biblioteca de la clase y todas se pegaban por cogerlo. Yo era la responsable del préstamo de libros, la mayoría de la famosa colección de Gran Angular, el siguiente paso después de Barco de Vapor, antes de iniciarse en el mundo de los libros supuestos para  adultos. Teníamos trece años y “El pasado quedó atrás” de Anke de Vries arrasaba entre las adolescentes. Tenía lista de espera, casi tanta como “Los escarabajos vuelan al atardecer” de María Gripe. El escritor holandés contaba la historia de un joven que había perdido a su novia en un accidente y luchaba por superarlo. Yo nunca lo leí al completo. Era simplemente la encargada de recogerlo y entregarlo. Pero siempre, residió en mí un ápice de secreta curiosidad sobre el contenido. Aquellas palabras eran un primer acercamiento a la muerte, al dolor de la ausencia, al intento de superación.

Con el paso de los años, el título del codiciado libro quedó grabado en mi mente por distintas razones. Y lo he repetido a la saciedad en momentos difíciles, que parecían insuperables. Mi subconsciente me ha llevado a él esta mañana, no sé muy bien por qué. O tal vez sí. Hoy hace … veinte años que perdí a dos amigos de golpe accidental. “El pasado quedó atrás” pero siempre queda el terrible instante grabado, la palabra no dicha, el momento no aprovechado, las ganas de gritar. El dolor que forma parte de nuestras vidas, aunque a veces queramos olvidarlo. La punta de aguja invisible que se clava en nuestro interior y hace estremecer al nervio, sensación en propulsión, mensaje cerebral instantáneo, experiencia traumática permanente. El pasado quedó atrás, pero…¡cuesta tanto olvidarlo! Viviremos con ello.

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One Response to EL PASADO QUEDÓ ATRÁS

  1. Pilar says:

    Que bonito. ¡Me he emocionado al leer tu post.
    Ambos ejemplares Los escarabajos vuelan al atardecer y El pasado quedó atrás forman parte de mi biblioteca ahora. Alguna vez los he releído y rememorado con ellos aquella pequeña biblioteca separada por unas cortinas del salón de actos.
    Un millón de besos.

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