REIVINDICANDO EL CUENTO (o ÉRASE UNA VEZ)

En aras a justificar la acción de mi relato, me salto la norma periodística de la ausencia de gerundios en los titulares, y utilizo esta forma no personal para reiterar, resaltar, señalar y remarcar mi más sincera confianza en el poder del cuento y los cuentistas.

Mi vida apareció marcada el día en que la Allende me cogió de la mano con sus Cuentos de Eva Luna, desde entonces el personaje de Belisa Crepusculario me persigue. La vendedora de palabras es un alter ego escogido, que no impuesto, suficiente para deleitarme y saberme, ser consciente del ser o no ser shakesperiano. Y es que, en el fondo, también me considero una cuentista, que monta su puesto de venta en cualquier lugar, donde la quieran escuchar.

Pero a mí lo de los cuentos me viene de antes. Ya mis padres nos tenían acostumbrados al cuento antes de dormir. Mi padre solía relatar el de los 7 Cabritillos y mi madre contaba Caperucita Roja en cualquier ocasión sólo para llamar nuestra atención y acunarnos en un silencio necesario cuando se es familia numerosa. Es por ello que yo he heredado esa costumbre y suelo contar cuentos a mis hijos, y a niños y niñas allegados,  para despertar su conciencia y ascender con hilos mágicos su espíritu al mundo de la imaginación.

En la actualidad escribo cuentos con forma de expresión, como manera de contar una moraleja o de expresar una idea. El cuento es, para mi, un medio eficaz, ideal para la evasión sin dejar de tener los pies en la tierra, porque siempre existe una línea invisible entre lo real y lo irreal, sólo es necesario creer.

Hace un par de domingos, en la Cuarta Página de El País pude leer un artículo con el que me sentí plenamente identificada. Gustavo Martín Garzo hablaba de los cuentos de hadas en una pieza titulada “Una casa de palabras”. Os lo recomiendo porque creo que es una reflexión estupenda sobre el significado de los cuentos más tradicionales. En él dice cosas como: “Tener imaginación es ver el mundo en su totalidad. Los cuentos permiten al niño abrirse a ese flujo de imágenes que es su riqueza interior y aprender la realidad más honda de las cosas (…)”.

Por eso, querido amigo, contemos, expresemos nuestro interior a través de pequeñas historias, de personajes increíbles pero creíbles a la vez. Abramos el grifo de la imaginación y desbordemos cada rincón de nuestras casas, de nuestro barrio, de nuestra ciudad, de nuestro mundo con palabras que circularán libres por las calles en un río inmenso, lleno de fuerza, que se lleve nuestros prejuicios, maldades y penas envueltos en las aguas transparentes de un mundo ideal sólo posible con la ternura, la sonrisa y la transparencia que ofrecen los cuentos.

Me dejé arrastrar por el río imaginario y llegué, sin darme cuenta, al gran mar de lo eterno. Ahora navego en aguas tranquilas y me refugio en el sueño, eso sí, mientras alguien me susurra un cuento: “Érase una vez…”.

(Si quieres leer el artículo de Gustavo Martín Garzo:

http://www.elpais.com/articulo/opinion/casa/palabras/elpepiopi/20120108elpepiopi_11/Tes )

This entry was posted in ARTÍCULOS and tagged , , , , , , , , , , . Bookmark the permalink.

One Response to REIVINDICANDO EL CUENTO (o ÉRASE UNA VEZ)

  1. Pilar says:

    Que bonito libro Cuentos de Eva luna y que bonito libro Eva luna¡¡¡

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s