Tras el cristal

Hay etapas de la vida en las que el tiempo no es un bien escaso. Al menos, no lo sientes así. Te limitas a asomarte a una ventana y ver los minutos pasar. Y no te duele ni tienes la sensación de estar malgastando los segundos. En esas etapas no tienes por qué rellenar los instantes con “cosas qué hacer” y el “horror vacui” no se hace presente.

Recuerdo una de estas etapas de mi trayectoria vital con especial cariño. Por las tardes, solíamos situarnos en buena posición pegadas a la ventana. No sólo yo, también las compañeras con las que compartía vivienda y vida. Era un piso bajo, con lo cual la ventana rozaba la acera con toque apenas perceptible del exterior. Una de nosotras iniciaba la historia. “¿Veis aquella chica de rojo que viene por la izquierda? Está algo triste y va muy deprisa” La siguiente continuaba con el cuento: “Sí, acaba de dejarlo con su novio y no sabe muy bien el porqué. Además está de exámenes, estudia…” “¡Biología!”, “¡Eso, Biología! Y hay un profesor que le hace la vida imposible todos los días”. Al rato pasaba un hombre de gris, para el que por supuesto teníamos una historia, inventábamos pelos y señales de su biografía, desde su profesión hasta el número de hijos que tenía, pasando por la casa donde se alojaba porque su mujer harta de su adicción a la bebida había decidido abandonarlo para siempre. Y así se colaba el tiempo, casi sin enterarnos, disfrutando del momento, de la compañía y de la imaginación.

Hoy día, sé  que el tiempo es un bien escaso y soy tan consciente de ello que mi horror vacui me impulsa a llenar los segundos con cosas qué hacer. Hoy, sin embargo,  tendré un instante para inventarme historias sin sentido sobre gente que no conozco, atizando la llama de la imaginación para volar sin rumbo preciso, como humo que danza al son del viento que toca.

Nota: Por cierto, en aquellos días de invención de historias tras el cristal de la venta, solíamos escuchar a un trío americano de moda. Ayer, después de veinte años, las he visto en una película:las Wilson Philips . Ahora las recuerdo para ti.  ¡Come on Baby!

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