Y LOS LIBROS SALIERON A LA CALLE

En “Fahrenheit451”de Bradbury un bombero recibe paradojicamente la misión de quemar, de quemar libros. Precisamente el título hace referencia a la temperatura que ha de alcanzar un ejemplar para calcinarse, para desaparecer. Ante la barbarie, el autor ofrece la alternativa encontrada por los hombres libro, que viven escondidos en los bosques salvaguardando en su memoria el arte de escribir, de narrar, de contar y de leer. Porque la lectura es un arte, una forma de entender el mundo, un instrumento que nos ayuda a comprender la realidad que nos rodea.

Si mi memoria no me falla, corría el año 1994 y pasaba mi verano entre la presentación nocturna de un concurso de chistes, las prácticas radiofónicas en una emisora provincial y  mi participación en concurso musical en la discoteca de moda. A penas tenía tiempo para mucho o nada. Sin embargo, recuerdo bien uno de los reportajes que realicé con motivo de una nueva iniciativa que había surgido en la localidad. Por entonces, se extendía una corriente cultural que consistía en sacar los libros a la calle y en las facultades de Biblioteconomía se enseñaba precisamente este tipo de alternativa de fomento y animación a la lectura. En la isla, una de mis primas, Olga que acababa de terminar sus estudios universitarios, hizo la propuesta al gobierno municipal de turno y la iniciativa se llevó a cabo en una zona conocida como Los Tilos. Una pequeña caseta, colchonetas y libros para todos en las mañanas de verano. La iniciativa cuajó y salió adelante con el esfuerzo de muchos ( la responsable de la biblioteca Rosa y otros nombres que forjaron la historia de escuela de lectura al aire libre como Asun, Yoli y Cris).

La idea tuvo continuidad y se convirtió en un modelo a seguir, en otro parque,La Glorieta, cada vez con más medios, cada vez con más niños, cada vez con más ideas. Cada verano mejor.

La apertura de la biblioteca al aire libre era la noticia con la que se inauguraba la época estival, y así lo comentaba en el día de ayer con una conocida periodista ahora fuera de la isla. Una forma de acercar los libros a los más pequeños, de ofrecer alternativas de ocio constructivas, de inundar el parque de palabras, de abrir una puerta a la imaginación, de darle la vuelta a los tomos e impregnarte de sus historias.

La supresión de este servicio público me lleva a una doble reflexión, por un lado creo que se trata de una medida antisocial que va en contra de los intereses del ciudadano. Y, por su puesto, no estoy de acuerdo con ella. Sin embargo, ante el problema, el movimiento cívico debe dar soluciones y buscar sus propios “hombres-libro”. Ante la sordera de aquellos que deciden, la ceguera que proporcionan las cifras, el asociacionismo ha de dar respuestas que no sólo pasan por las medidas reivindicativas, que también, sino además por las constructivas: el fomento de actividades de incentivo a la lectura en los barrios, la creación de pequeñas bibliotecas al aire libre, la liberación de libros como ya ocurriera en otra ocasión, el reparto de una pequeña parte del presupuesto asociativo para el descubrimiento de los libros en la calle, la creación de club de lectura, la inclusión de este tipo de acciones en los programas anuales….

Por tanto, estoy a favor y pido, solicito y reivindico la vuelta del servicio de biblioteca en el parque. Y añado, que debemos fomentar la lectura en los barrios a través de actividades impulsadas por los propios movimientos asociativos, no sólo vecinales.

Firmado: alguien que no podría vivir sin los libros y que trata de memorizar palabras para que no caigan en el olvido.

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4 Responses to Y LOS LIBROS SALIERON A LA CALLE

  1. Pilar says:

    Y yo también lo revindico¡¡¡¡
    Hay muchas medidas que aplicar para ahorrar y esa no es una de ellas¡¡¡¡

  2. Fer says:

    Me acabo de enterar gracias a tu post de que han suprimido este servicio. Me conoces de sobra como para saber mi postura al respecto, pero quiero expresar unas cuantas cosas al respecto.
    Desgraciadamente, en el día a día de cada pueblo, de cada ciudad, se está comprobando, ya no por las noticias (que convenientemente no permiten darse) como la crisis y los recortes están haciendo mella en servicios básicos de los ciudadanos. Servicios públicos que costó mucho sacar adelante, como tu bien comentas en tu artículo, derechos que costó mucho adquirir, y que de un plumazo, y sin contar con nadie, los que dicen que nos representan, eliminan sin ningún tipo de consulta, sin escrúpulos. Servicios que no cuentan con una partida presupuestaria suficientemente importante como para considerar eliminarlos para ahorrar, pero que por culpa de una mala gestión, consecuencia de la pésima valoración de la educación y menor interés del Ayuntamiento en informar y colaborar para desarrollar el espíritu crítico de las nuevas generaciones, se suprimen, nos los arrebatan.
    El ciudadano debería decir bien alto que quiere seguir llevando a su hijo a leer al parque, que quiere seguir viendo el mostrador de novedades de su biblioteca con libros nuevos todos los días… porque no solo hay leyes españolas y directrices europeas que amparan este derecho y que se saltan a la torera, sino que son derechos humanos, derechos básicos de todas las persnoas como son la Cultura y la Educación, que poco a poco, y con la excusa de ahorrar unos cientos de euros que, como se puede comprobar, se despilfarran por intereses y/o mala gestión en sueldos desmedidos, obras sinsentido, etc…
    Como tu dices, ahora necesitaremos movimientos cívicos y personas desinteresadas que colaboren para sustituir esas carencias. Nuevamente deberemos recurrir a la voluntad y a la solidaridad de unos cuantos, y sobretodo, a unirnos.
    Pero no olvidemos que tenemos en nuestra mano cambiar la realidad, decirles a las personas que tienen el poder y a las que hemos sentado en el Ayuntamiento, que son meros servidores públicos, y que sus actos deben ir acordes a nuestras necesidades, porque sino estaremos encima de ellos, día tras día denunciando lo que creemos que no se hace bien, y creando la sociedad en la que queremos vivir. Y sobretodo, lo que más les asusta: no volverán a estar en el Ayuntamiento de Ciudad Rodrigo si no hacen las cosas como es debido, cada día es algo que tenemos más claro.
    Un abrazo

  3. manuelbelda says:

    Aplaudo y suscribo íntegramente tu reivindicación. Muchas gracias por tu defensa de la educación y la cultura, ante el descarado desprecio y ataque de esos que se denominan nuestros representantes políticos.

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