AVIONES Y GOLONDRINAS

El naturalista Joaquín Araujo explica muy bien la diferencia entre los aviones o vencejos y las golondrinas. Afirma que son parientes, que son familia, y que es muy difícil distinguir unos de otros cuando vuelan. Físicamente, además son muy parecidos. La diferencia está en unas manchas de color morado que la golondrina tiene en los laterales y, sobre todo, en la cola. La golondrina tiene una cola en forma de “V” mucho más pronunciada que el vencejo. Sean unos o sean otros a mí me encanta mirarles, fijarme en su vuelo. La extrema velocidad, el ritmo de su trayectoria, el hecho de que a pesar de ser cientos nunca se den golpes entre sí, siguiendo un orden natural, para mí desconocido.

Aún recuerdo al profesor americano descubriendo los guirris en su llegada a la isla. Al borde de la muralla el anglosajón se quedó perplejo ante el batallón de pájaros que salvaguardaba la fortaleza, todos volando a la vez, todos dibujando círculos en el aire, sin golpearse, sin rozarse un ala. Cuando encontré al profesor, estupefacto observando el cielo, no tuve otro remedio, le pregunté: “¿Qué haces?”. Su respuesta fue muy lógica: “Aquí mirando los pájaros. ¡Es increíble! ¡Son muchísimos y no chocan entre sí!”. No sé el tiempo que llevaría allí viendo a los vencejos volar, pero a buen seguro que eran muchos los minutos que había dedicado a semejante tarea. Le expliqué el tipo de ave que eran, dónde anidaban y cómo aparecían en escena en cuanto comenzaba el calor. Él añadió la información a su listado de contenidos peculiares del país español.

Muchos años atrás, para mí también fue un descubrimiento el vuelo de estos pájaros. Acostumbrada al paisaje urbano, mi llegada a la isla supuso la incorporación de nuevos hábitos. Entre ellos el de ir a ver volar los aviones en primavera. Solíamos sentarnos en la muralla por las tardes y nuestras palabras volaban al tiempo que los pájaros realizaban bellos planeos bajo nuestros pies. Era una sensación única y genial, frases al viento al compás de los aviones.

Y es que es en las sensaciones sencillas donde se encuentran las mayores e instantáneas satisfacciones. ¿Conocéis esas situaciones? Esos golpes de luz que de vez en cuando llegan, cuando menos te lo esperas. Son momentos caracterizados por la sencillez de los elementos. Una imagen que quedará para siempre en el recuerdo, una palabra en el momento preciso, una mirada, un paréntesis de silencio. Cualquier pieza de este inmenso puzzle que aparece en la montaña de pequeñas teselas sin quererlo, sin pretenderlo, de improviso. Como los geniales aviones o vencejos que pasan por tu lado ofreciendo una estela de libertad ansiada, querida, buscada.

Es verano, las golondrinas y los guirris vuelan bajo recogiendo el sustento suspendido en el aire. Es verano, volveré a fijarme en la extensión de sus alas, en la rapidez de sus movimientos y tal vez, pero sólo tal vez, inventaré un cuento. Golpe de luz.

This entry was posted in ARTÍCULOS and tagged , , , . Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s