LAS MANOS

La radio vuelve darme una idea en la que pensar. Envuelta en las ondas ayer escuché una reflexión en voz alta sobre el significado de las manos. Fue realmente un regalo de música, poesía y opinión relacionada con esa parte de nuestro cuerpo que representa el sentido del tacto en su más alto porcentaje. Las manos nos ponen en contacto con aquello que nos rodea, son instrumentos cotidianos que utilizamos con los más diversos e increíbles fines. Con las manos acariciamos, agarramos, comemos, escribimos, expresamos, indicamos, mostramos, nos aseguramos e, incluso, bailamos. Las manos, como decían en el programa radiofónico, no disimulan el paso del tiempo y enseñan sin pudor la edad real de una persona. Hay manos que recordaremos el resto de nuestra de vida. Las de mi madre, fuertes y seguras. Las de mi abuela, cargadas de trabajo y con forma inverosímil. Las de mi compañero de viaje, suaves y mágicas. Las de mis hijos, pequeñas y repletas de ternura. Hay manos que forman parte de nuestra memoria personal, cuya imagen es recuerdo de lo sentido, instantánea de lo tocado, percepción del tacto querido, amado y tal vez perdido.

El movimiento de nuestras manos nos caracteriza. El extremo de nuestros dedos puede llegar a hechizar y, al tiempo, nos ofrece una vía de contacto con el mundo exterior, lejos de nuestros miedos interiores, de nuestra debilidad interna. Con las manos probamos y comprobamos. En las líneas del reverso está escrito nuestro destino, dice la tradición. Para mí estas líneas son mapas, con vías cuyos nombres desconozco. Miento. Sé dos: vida y corazón.

Las manos nos delatan. Expresan lo que pensamos. El temblor al realizar un gran esfuerzo, al sentir frío, al tener los nervios descontrolados. La firmeza del dedo índice cuando advertimos, cuando señalamos, cuando queremos decir algo que para nosotros es importante. Los dedos de nuestras manos nos ofrecen el cuento de mi abuela que empezaba encontrando un huevo y con un gordito que se las sabía todas y terminaba comiendo lo que el resto había trabajado. Sabiduría popular siempre necesaria, siempre bienvenida, la mayoría de las veces cierta.

¿Y tus manos? Tus manos me ofrecen cariño y comprensión en este momento, porque has tenido la infinita paciencia de terminar de leer estas palabras y pensar, por un instante, en todas las manos que han supuesto algo en tu vida. Que son muchas. ¿A qué sí?

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One Response to LAS MANOS

  1. manuelbelda says:

    Es un verdadero placer leer lo que transmiten tus manos cuando escribes. Muchas gracias, Rebeca.

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