EL PRIMER SENTIDO

Olfato, gusto, tacto, vista y oído. Cuando éramos pequeños y nos aprendíamos de memoria, medio cantando, los sentidos del ser humano, comenzábamos la lista por el olfato. En estos días, me detengo a reflexionar sobre el primer sentido como consecuencia de una exposición que se encuentra abierta en la Biblioteca Nacional y titulada “El arte de la belleza”. En esta muestra, se ofrece un recorrido a través de una selección de doscientas piezas de los materiales gráficos que conserva esta Biblioteca relacionadas con la fabricación, la imagen y la publicidad de la industria de la perfumería durante los siglos XIX y XX. La memoria de los olores de nuestra vida se exhibe a través del sentido de la vista, el oído y hasta es posible que del tacto. Recuerdo también otra exposición que estuvo abierta en el lugar donde vivo relacionada con el olfato, se titulaba “Por narices. Esencias y fragancias naturales” y en las primeras palabras del folleto que la acompañaba se leía: “De los cinco sentidos que tiene el ser humano, el olfato es el gran olvidado”. En esta exhibición, se podían oler todo tipo de fragancias,  desde la de un bosque hasta la de una escuela, pasando por las plantas aromáticas más extrañas o más conocidas.

Si tuviera que determinar cuáles son los olores de mi infancia, sin lugar a dudas hablaría de determinadas pastillas de jabón que solía comprar mi madre, de la colonia que usaba mi padre, del olor a forro de plástico y goma de borrar Milán en los primeros días de colegio, el guiso de pollo de mi abuela, la tierra mojada del parque, el perfume dulzón de mi tía abuela cuando venía a visitarnos, el aroma de la canela en las natillas de los domingos, el incienso en la capilla de las monjas, la alfalfa recién segada por mi abuelo,… Mi memoria me trae, sobre todo, olores agradables que tienen que ver con momentos felices y que despertaban el resto de los sentidos. A través del olfato se anunciaba algo bueno. Y esas sensaciones que nos traen los olores de nuestra vida son difíciles de describir porque no se guardan en una caja de zapatos como las fotografías o los objetos de recuerdo. Los olores tienen que ver con el alma, con nuestro interior. Cada casa tiene su propio olor, cada persona incluso huele distinto y sabemos donde estamos y con quien por esa fragancia que antecede a la presencia.

Hoy, piensa en aquellos olores que te han determinado. Sonríe porque son sólo tuyos y forman parte del tesoro que es tu historia, la experiencia vivida. Hoy sé un poquito más feliz por guardar estas pequeñas joyas en tu interior y comparte con alguien esa alegría, que será doble a partir del momento que sonrías.

¿Un olor? Siempre presente el olor que precede al abrazo o al beso a las personas queridas.

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2 Responses to EL PRIMER SENTIDO

  1. Pilar says:

    A mi el olor que me ha marcado es el olor de Alicia. A veces la abrazo y la huelo con los ojos cerrados como hacen los animales con sus crias, como si de esa forma consolidase su existencia y en cierto modo la protegiese de todo mal que pudiese sucederle…
    Me ha encantado esta entrada de tu blog¡¡¡¡

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